Ejemplos de Migración Sana
Migrar de un lugar a otro es también una oportunidad de enriquecer la cultura de la sociedad receptora. Son muchos los aportes que la migración trae tanto para la economía de un país, como para las comunidades que reciben a las y los migrantes. Aquí te presentamos algunos ejemplos de migración saludable, que demuestran los múltiples beneficios del intercambio cultural entre las comunidades.

La colonia más grande de Colombia

A finales del siglo XIX, Colombia se convirtió en uno de los destinos más llamativos para migrantes procedentes de Siria, Palestina y Líbano. Al llegar al país, muchos árabes se dedicaron al comercio de artículos manufacturados. También se encontraban agricultores y joyeros, muchos de ellos llegaban con el propósito de trabajar por un periodo corto y así, con sus ganancias, poder regresar a sus países, que para esa época hacían parte del Imperio Turco-Otomano.

La mayor presencia libanesa que hay en el país es en las ciudades como: Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Montería y Sincelejo; aunque, con el tiempo, se fueron moviendo hacia el interior. Las familias de aquellos pioneros empezaron a llegar debido a la  necesidad del apoyo por parte de familiares o amigos para poder sostener sus negocios. Colombia les dio la mano y los ayudó con recursos para que se les facilitara la llegada, a esto se le llamó la “cadenas de ayuda”.

Pero ¿cómo aportó esta migración al país? Una de las colonias más conocida de  Colombia es la Libanesa, la cual se estableció principalmente en Barranquilla, en donde le dio un gran aporte económico, político y cultural a la región.  Gracias a su capacidad de trabajo y la ágil habilidad que tiene con el comercio, los árabes lograron posicionarse dentro de la sociedad colombiana. La religión musulmana, que era la que los inmigrantes practicaban, generó un intercambio cultural y religioso en la zona norte del país, donde se llegó a establecer una de las comunidades islámicas más importantes de Sudamérica.

Presencia Europea

La presencia de los migrantes europeos no fue tan grande como la de los árabes; sin embargo, lograron tener un impacto en la cultura colombiana. A mediados del siglo XIX, el ingeniero y aventurero alemán Geo Von Lengerke, se convirtió en uno de los primeros migrantes de Alemania en llegar al departamento de Santander, donde se estableció. Según Radio Nacional de Colombia, Lengerke fue el encargado de traer a Colombia el primer piano de cola, directamente desde Europa. Tras la Segunda Guerra Mundial, empezaron a llegar grupos de judíos, en especial alemanes.

Los franceses, por otro lado, llegaron gracias a las exploraciones que estaban realizando, durante 1700,  en la costa de Urabá. Los migrantes que llegaron al país en esta época se dedicaron únicamente al cultivo de cacao, de estos, algunos se mantienen ubicados en las zonas del Valle del Sinú, en el departamento de Córdoba.

Pero no fueron solo los franceses y alemanes los que llegaron a Colombia, los italianos anclaron en los puertos de Santa Marta y Cartagena, incluso en Mompós. Para finales del siglo XIX se registraron establecimientos de zapatos y joyas en Barranquilla por parte de los italianos, aunque, fue la capital la que más recibió a los italianos. De los aportes más importantes que brindó un emigrante italiano fue el de Agustín Codazzi, quien se estableció en Bogotá en 1849, y fue uno de los primeros en trazar el mapa de Colombia.

Creole, la mezcla de las diversas colonias

San Andrés y Providencia son pueblos raizales que durante la época de la colonia fueron colonizadas por los británicos, quienes esclavizaron a personas traídas de África, para trabajar en plantaciones de tabaco y algodón. Este choque de culturas, así como la resistencia por parte de los africanos a la imposición de la lengua y la religión de los británicos, dejó como fruto la lengua única de los sanandresanos. El creole o criollo es la mezcla entre el inglés y las lenguas africanas. La lengua no fue lo único que surgió de esta migración, la religión Bautista influyó sobre la cultura raizal, y para 1845 se fundó la Iglesia Bautista que hasta el día de hoy sigue estando presente.

 

Estos ejemplos nos demuestran que la migración no solo ha existido siempre, sino que ha significado un nuevo comienzo tanto para quien migra como para quien recibe, y este comienzo puede ser el punto de partida para fomentar nuevas oportunidades. Juntos llegamos más lejos, y juntos podemos encontrar la fórmula para combatir y evitar la xenofobia.

 

Y tú, ¿cuáles otros ejemplos de migración sana conoces?

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